Quiste gingival en recién nacidos ¿Como aparecen y donde?

El quiste gingival en recién nacidos o quistes de lamina dental, son pequeños quistes llenos de queratina en la mucosa alveolar de los bebés que existen al nacer. Son restos de la lámina dental y generalmente son múltiples en número, pero no aumentan de tamaño. El diagnóstico se realiza a nivel clínico.

Dado que esta lesión tiende a sufrir involución espontáneamente dentro de unas pocas semanas o meses después del nacimiento, se evita una intervención terapéutica innecesaria. Raramente se observan complicaciones. El dolor al succionar, la negativa a alimentarse y la obstrucción de las vías aéreas pueden ocurrir en raras ocasiones. Sin embargo, los padres siguen ansiosos por la afección prevaleciente. Por lo tanto, deben tranquilizarse proporcionando información adecuada sobre la naturaleza simple de esta lesión.

¿Donde aparece el quiste gingival en recién nacidos?

El quiste gingival en recién nacidos aparece como nódulos blanquecinos asintomáticos múltiples o solitarios de 1-3 mm de diámetro. Aparecen en la cavidad oral del bebé y generalmente se observan en la parte anterior de las crestas alveolares del maxilar o la mandíbula.

Los quistes generalmente están presentes durante el nacimiento y rara vez se ven después de los 3 meses de edad. Hay una regresión espontáneamente, por lo que generalmente no se requiere tratamiento. Clasificaron los quistes de la mucosa oral como perlas de Epstein, nódulos de Bohn y quistes de láminas dentales de acuerdo con su presencia y ubicación en la cavidad oral.

Clasificación según su ubicación

Una clasificación más simple basada en la ubicación divide estos quistes en quistes «palatales» y «alveolares». Los ubicados en el rafe de la mediapalatina se denominan quistes palatinos, mientras que los presentes en la cresta bucal, lingual o cresta de la cresta alveolar son quistes alveolares (o gingivales).

La prevalencia informada de quistes alveolares en recién nacidos varía del 25% al ​​53%, mientras que para el quiste palatino es de aproximadamente el 65%. Aunque la prevalencia es alta, el dentista general o pediátrico rara vez ven estos quistes a la naturaleza transitoria de estos, desaparece en 2 semanas a 5 meses de vida postnatal.

Casos del quiste gingival en recién nacidos

Caso de un recién nacido de 2 semanas de edad. Sobre la base de los hallazgos clínicos, el aspecto característico de la lesión y su ubicación peculiar se realizó un diagnóstico de quiste gingival en recién nacidos. El examen intraoral reveló una lesión exofítica, suave. El color rosa amarillento de 2 cm Χ 2 cm en la porción anterior de la cresta alveolar de la mandíbula. No se observaron otras anormalidades en la mucosa bucal, la lengua, el paladar ni en el piso de la boca. Dado que estas lesiones son de naturaleza autolimitada, el niño se mantuvo en observación después de dar instrucciones de higiene oral a los padres.

Conclusión

El quiste de lámina dental, también conocido como quiste gingival en recién nacidos, es un quiste verdadero, ya que está revestido por un epitelio delgado y muestra una luz generalmente llena de queratina descamada, que en ocasiones contiene células inflamatorias.

Las opciones de tratamiento son sin tratamiento y seguimiento, marsupialización o extracción quirúrgica si se asocian dientes natales o neonatales. El papel de la histopatología en el establecimiento del diagnóstico final no es esencial, sin embargo, el diagnóstico diferencial con hemangioma, melanoma, ameloblastoma unicístico, tumor odontogénico quístico queratinizante, mucocele es de suma importancia cuando el tratamiento es una intervención quirúrgica, es decir, marsupialización o enucleación de la lesión. [10]

Aunque el análisis histopatológico no es esencial para establecer el diagnóstico final, una biopsia por aspiración con aguja definitivamente confirmaría el aspecto lleno de líquido, descartando lesiones sólidas. La evaluación del contenido quístico aspirado puede demostrar la presencia de cristales de colesterol que presentan un color ligeramente amarillo y de baja viscosidad. A diferencia de otros quistes odontogénicos, donde la radiografía es esencial para el diagnóstico, el quiste de erupción no es detectable en el examen radiográfico porque generalmente no hay afectación ósea. Aun así, la radiografía es muy recomendable para evaluar la morfología del diente afectado o el hueso de la mandíbula circundante. [10]

El presente caso se manejó mediante un estrecho seguimiento de la lesión, sin ningún procedimiento invasivo. Tanto el niño como la madre no tuvieron complicaciones durante la alimentación y la erupción normal de los dientes primarios ocurrió un poco antes de lo previsto para el quinto mes. Aunque en este caso el monitoreo ideal de la lesión fue el enfoque ideal, pero el tratamiento de elección debe ser específico del caso con un análisis adecuado de los hallazgos clínicos y radiográficos.

FUENTE

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